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Bandadas
de peces, pulpos, sandías, racimos de uvas, panes, caracolas,
tinajas de barcos naufragados en tiempos y lugares extraños, un
sagrario, un Cristo ¿resucitado?, casi transparente y flotante y, en
general, extrañas criaturas del mar y de la luna forman parte del
mural de unos 300 metros cuadrados que recubre la capilla de Sant
Pere de la Catedral de Palma. Es el milagro cristiano de los panes y
los peces, interpretado por Miquel Barceló. Hasta ahora lo han
podido contemplar muy pocas personas. En principio estaba previsto
que se inaugurara antes de que finalizara 2006, coincidiendo con los
setecientos años de los inicios de la construcción de la Catedral de
Palma. Problemas burocráticos y de financiación lo retrasaron.
Finalmente será en este mes de febrero de 2007. Previamente debían
instalarse cinco vitrales, que según el artista “deben probarse en
la misma catedral, ya que posee unas condiciones de luz muy
especiales”. Quiere conseguir una luz gris, la más adecuada para
reproducir el ambiente submarino, y también la de Cézanne, uno de
sus pintores preferidos.
Joana Maria Roque informa en este número
de los detalles del proyecto más ambicioso del artista mallorquín,
al que entrevista Arturo Arnalte. “Mientras trabajaba, leía
la biografía de Miguel Ángel para animarme”, explica Barceló sobre
la gestación del espacio.
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