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¡Adiós maza! Hola click!
Hace tiempo que las nuevas tecnologías
han llegado, para quedarse, al mercado del arte. Pero las
posibilidades que ofrece Internet prometen revolucionar,
definitivamente, un campo que, en los últimos años, se ha
transformado de manera formidable. Los cambios se suceden cada
día, esbozando un futuro muy distinto al presente actual. La
Red es hoy así, a las casas de subastas, lo que en su día fue
el teléfono, que globalizó por primera vez el sector,
permitiendo al comprador, directamente o a través de
intermediarios, pujar por la obra deseada, sin desplazarse
hasta el escenario de la venta. Desde Japón, en directo, se
elevaba la cifra ofertada por una obra en París o Londres…,
todo el mundo contenía la respiración en espera de aquel gesto
del telefonista que recibía la orden a través del auricular.
Hoy, las web de muchas casas de subastas han relegado al
teléfono a un segundo plano. Y aunque es difícil que a corto
plazo acaben con la escenografía de una sala repleta de
compradores y un público expectante, pendientes del golpe del
martillo que cierre la puja (el momento más vistoso de todo el
engranaje que supone una casa de subastas), su influencia se
deja ver ya de manera irreversible. Óscar Medel comenta
en este número la democratización del mercado de subastas que
ha puesto en marcha Internet y presenta las ventas los lotes
que las casas de subastas españolas y extranjeras sacan al
mercado este mes de febrero.
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