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El
arquitecto Antoni Gaudí (1852-1926) fue objeto de un gran homenaje
internacional en 2002, con motivo del 150 aniversario de su
nacimiento. Ahora, cinco años después del Año Gaudí, otras
efemérides concurren en torno a su obra. De un lado, acaba de
celebrarse el centenario del inicio de la construcción de una de sus
obras más señeras, la Casa Milà, situada en el Paseo de Gracia de
Barcelona y popularmente conocida como La Pedrera.
También se han cumplido veinte años de la restauración del edificio,
adquirido en 1986 por la Fundación Caixa de Catalunya, que tiene
allí su sede, y diez desde que se inauguró en sus plantas superiores
el Espai Gaudí, un ámbito expositivo con el propósito de ofrecer una
visión amplia y sugestiva de la obra gaudiniana, así como de la
complejidad y riqueza de su trabajo. Este singular museo ha sido
visitado desde 1996 por unos ocho millones de personas procedentes
de todo el mundo y es el único en su género que existe en la Ciudad
Condal, el lugar donde se halla la mayoría de las obras de Gaudí.
Coincidiendo con esta superposición de conmemoraciones, el Espai ha
sido objeto de una completa renovación, según proyecto de Daniel
Giralt-Miracle, que fue también responsable de su primer formato.
J. J. Navarro Arisa presenta en este número el nuevo Espai, un
espacio en el que la utilización de las más modernas tecnologías se
combina con el rigor técnico y el carácter divulgativo de la
propuesta, con el fin de hacer accesible y comprensible la obra de
Gaudí, tanto a expertos como a profanos.
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