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Inmaculada Concepción, de Zurbarán
A lo largo de su producción, Zurbarán
pintó en muchas ocasiones la Inmaculada Concepción, uno de los
temas devocionales más frecuentes en la España de su tiempo,
que había hecho de la defensa de esta creencia, todavía
entonces no declarada dogma de fe, una verdadera cuestión de
honor.
El Catedrático de Historia del Arte
Alfonso E. Pérez Sánchez explica en este número cómo en
las interpretaciones más antiguas Zurbarán parece preferir el
motivo de la Virgen Niña, tal como Pacheco recomienda (“En la
flor de su edad, de doce a trece años, hermosísima niña,
lindos y graves ojos, nariz y boca perfectísimas y rosadas
mejillas, los bellísimos cabellos teñidos de color de oro”) y
analiza las virtudes de la Inmaculada Concepción que conserva
el Museo Diocesano de Sigüenza, una de las obras más delicadas
y tiernas de toda su producción.
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