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Los bancos suizos, además de lo que usted está pensando y de
servir para lo que cree, también es –en singular– otra cosa.
Se utiliza para sentarse en espacios abiertos y es una
colección de cinco asientos (El Poeta, El Solitario, La
Pareja, El Banquero y El Filósofo) de Alfredo Häberli. A los
trece años, este diseñador argentino (nacido en Buenos Aires,
en 1964) se trasladó con su familia a Suiza, de donde era
originaria. Allí se formó y allí trabaja desde entonces, en su
estudio zuriqués. Como la anécdota de Häberli, tomándole el
pelo al tópico de los bancos suizos desde el mismo corazón del
país helvético, la exposición Swiss Design Now, que hasta 1 de
mayo se puede ver en el Museo de las Ciencias Príncipe Felipe
de Valencia, también propone al visitante desviar la atención
de los lugares comunes tradicionalmente asociados a esta
nación. Y lo hace desde dentro, desde su propia producción.
Contra la sosería, movimiento: la base de
balancín de la clásica Plastic Armchair de los hermanos Eames para
Vitra, o la estructura protectora para picnics o veladas al aire
libre (algo así como una tienda de campaña, pero con glamour), si el
tiempo lo permite, de Atelier Oï, que produce la empresa Wogg 31.
Contra la frialdad, colores cálidos y vivos por todas partes: en los
Birkis, los zapatos de jardín de Yves Béhar para Birkenstock, en los
accesorios de Nicolas Le Moigne, en los relojes de Swatch… Y contra
la perfección: más perfección, aprovechada y renovada según permite
la tecnología. Por Leila Crewn.
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