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La formación artística de Gerardo Rueda, así
como sus referencias creativas y culturales, tienen orígenes
diversos y en algún caso remotos. Si bien sus raíces más evidentes
están relacionadas con el cubismo, también hay que bucear en la
revolución renacentista, presente en el origen del arte occidental,
para entender su obra.
Gerardo Rueda toma como punto de partida el
cubismo y las derivaciones del constructivismo, del que su admirado
maestro Torres García había sido seguidor y animador, pero no
podemos olvidar que su figura sólo puede entenderse desde la
perspectiva del humanismo. El artista, contrariamente a lo que
algunos sostienen, sí tiene biografía. La cualidad y el devenir de
la obra no es ajena a los valores morales de la persona que la
realiza.
Pero el Renacimiento de Gerardo Rueda no hay
que buscarlo en España, sino en Italia. Son el clasicismo, la
vitalidad, la belleza y la elegancia italiana las que anidan en las
afinidades electivas de Gerardo Rueda. Para buscar sus raíces
españolas, habrá que esperar al Barroco que hace de la cultura
española un ejemplo de creatividad y originalidad en el mundo. El
siglo XVII español se inicia con el nacimiento de Baltasar Gracián
(Belmonte, 1601), dos años antes había nacido Velázquez y Zurbarán
lo hacía en 1598. Gerardo Rueda buscó la relación con Zurbarán tanto
en sus escritos como en sus obras, algunos de cuyos homenajes a este
artista son de una intensidad y belleza propios de un admirado
conocedor del significado y el contexto de su legado. Por José
Guirao.
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