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“Salvador
Dalí, posiblemente, estará en su cuarto, huraño, dibujando; a su
habitación a duras penas puede entrarse, todo el suelo lleno de
dibujos” (lo recuerda Alberti en sus memorias). “Lorca, aunque un
año más se le ha pasado la fecha de rellenar el formulario para
tener derecho a una habitación propia y ha habido que hallarle
acomodo (que comparta cuarto con Pepín Bello), toca el piano, en el
salón y alborota con sus canciones: canta mal, Lorca, se sabe, pero
contagia su alegría. ¿Buñuel?, éste va y viene, o bien anda en el
patio, con sus compinches, contándoles que esta madrugada, ha
escalado la fachada o tal vez haga guantes con algún osado, es un
loco, este aragonés, del boxeo y del ejercicio físico. Otra cosa es
retenerle con intelectualidades: ¡pues no ha tenido el capricho
Federico, esa noche, de leerles una obra suya, que él con vozarrón
de tambor santo de Calanda ha interrumpido porque aquello es una
mierda, y Dalí le ha apoyado!” (lo cuenta Buñuel en sus memorias).
Desde su cuarto, “celda frailuna”, lo
calificará en su autobiografía Moreno Villa, éste, esta mañana de
domingo de radiante sol, pinta feliz, es poeta y pintor, y
residente, y apenas le distraen el barullo de aquellos jóvenes
residentes –juventud eterna, aquella–, y tampoco el conversar
sosegado de aquellos señores, de traje y sombrero, sentados en sol y
sombra –en el coso taurino de las Españas, ésta es la España
posible, la que no pudo ser–. Moreno Villa se asoma a la ventana, y
ahí están don Alberto y sus amistades y en medio, acaparando
audiencia –como Buñuel, tan españoles, tan diferentes–, Ortega y
Gasset, siempre tan ligado a esta casa, o conjunto de edificios, de
saberes, de espíritus, aquí en los Altos del Hipódromo, en la
juanramoniana Colina de los Chopos: ese sueño hecho realidad por don
Alberto Jiménez Fraud, un señor español embriagado del espíritu de
la Institución Libre de Enseñanza, que amaba los colleges ingleses,
las universidades europeas y que escribió una Historia de la
Universidad Española.
La ministra de Cultura Carmen Calvo ha
presentado recientemente la marca Patrimonio Europeo, una serie de
lugares que formarán parte de un itinerario que simboliza “el
espíritu de Europa”. los espacios españoles elegidos son Yuste, el
Archivo de la Corona de Aragón, el Faro de Finisterre y la
Residencia de Estudiantes, donde nos adentramos en este número. Por
Javier Goñi.
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