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Creador del primer desnudo integral de la
historia de la escultura (su Afrodita Cnidia, que reproducimos en
esta misma página), Praxíteles ocupa un lugar tan importante en la
historia del arte que el Museo del Louvre le dedica en estos
momentos una gran exposición organizada básicamente con copias de
sus obras. Y es que a lo largo de veinticinco siglos la influencia
de este escultor griego ha sido tal que, por insólito que pueda
parecer, se puede organizar una exposición de Praxíteles sin
Praxíteles.
Praxíteles es considerado por casi todos los
expertos como el escultor griego más famoso e imitado de la
historia. Por ejemplo, de su Afrodita Cnidia se conservan hoy día no
menos de doscientas copias repartidas por instituciones y museos de
medio mundo. De algunas otras, probablemente no menos de un
centenar. Los romanos, por ejemplo, se rindieron a sus pies hasta el
punto de que encargaban copias de este artista sin saber siquiera
quién era.
La explicación para la prematura pérdida de sus
originales hay que buscarla en el propio material que utilizó en sus
obras, mármol en vez de bronce. Pero ¿dónde está la clave del éxito
de Praxíteles en su época y durante tantos siglos? Se ha dicho que
porque fue el primer escultor capaz de representar a los dioses como
hombres. Efectivamente, las obras de Praxíteles nos muestran a
dioses adolescentes, casi traviesos, nada coléricos. Su obra nos ha
dejado un Olimpo casi idílico donde hasta los monstruos aparecen
casi humanos. Praxíteles ha pasado a la historia del arte como el
creador de una tipología de esculturas en “s”, la famosa “curva
praxitélica”.
Nuestro tema de portada se completa con un
reportaje y las primeras imágenes de las nuevas salas que el
Metropolitan de Nueva York acaba de inaugurar, tras cinco años de
obras, reorganizando sus grandes tesoros de arte griego y romano.
Por Santiago Moreno Alba y Óscar Caballero. |